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Principales Atracciones Turísticas de Rio de Janeiro

Arpoador

Entre el Fuerte de Copacabana y la calle Francisco Otaviano con la Avda. Vieira Souto, se extiende una roca llamada Arpoador que invade el mar y separa las playas de Copacabana e Ipanema con una de las vistas mas bellas de Rio: en un lado las playas de Ipanema y Leblon con el Morro Dois Irmãos de fondo; en la otra, la playa del Diabo (Diablo) y la de Copacabana. Además de las vistas y la playa, Arpoador también posee un verde parque donde estrellas internacionales y brasileñas presentan espectáculos populares. El parque fue bautizado como “Garota de Ipanema” (Chica de Ipanema) en homenaje a la famosa canción de Tom Jobim y Vinicius de Moraes, cariocas por excelencia.

Aterro de Flamengo

Parque Brigadeiro Eduardo Gomes, popularmente conocido como el Aterro, es una extensión de 1,2 millones de m² de césped, arbustos con flores y árboles es uno de los mas bellos e importantes proyectos de ajardinamiento diseñados por Roberto Burle Marx.

Discurriendo paralelo a la orilla del mar desde el aeropuerto Santos Dumont hasta la Bahía de Botafogo, este parque ofrece muchos atractivos. Un interesante itinerario comienza en el Museo de Arte Moderno (MAM), pasando por el Monumento a la II Guerra Mundial, la Marina da Gloria, el Museo de Carmen Miranda y acabando en el monumento de Estácio de Sá, fundador de Rio de Janeiro. El cambio de la guardia es un inolvidable espectáculo que ofrecen los tres ejércitos el primer domingo de cada mes en el Monumento al Soldado de la II Guerra Mundial. Los domingos y festivos este parque permanece cerrado al tráfico, ofreciendo al público numerosas opciones de entretenimiento.

Centro Cultural del Banco do Brasil

Construído en 1880, el Centro Cultural del Banco de Brasil, sirvió de oficinas centrales al Banco do Brasil y a la Asociación de Comercio de Rio de Janeiro. En 1998 se convirtió en un centro cultural, que hoy consiste en dos teatros, cuatro salas de exposiciones, una biblioteca computerizada con más de 100.000 volúmenes, un auditorio, salas de video y un teatro. Además de su bonita arquitectura, el Centro Cultural del Banco de Brasil ofrece una completa programación que no debe ser perdida por los visitantes ávidos por saborear la gran variedad de actos culturales.

Playa de Barra da Tijuca

Extendiéndose unos 18 Km, esta playa situada en el sur de Rio, es la más larga de Rio de Janeiro. Aguas cristalinas y olas perfectas hacen de esta playa la preferida por los surfistas. Con sus coloridos bares, quioscos y restaurantes esta playa esta atrayendo, cada vez más, una gran cantidad de visitantes, especialmente los fines de semana.

Bahía de Botafogo

La calzada que discurre a lo largo de la playa de Botafogo, frente a la Bahía homónima, ofrece una de las más maravillosas vistas de la ciudad: con la colina de Urca y el Pan de Azúcar en la entrada de la Bahía de Guanabara. En primer plano las barcas y veleros del Yacht Club añaden vida y color a la escena. Es el foro favorito para espectáculos y conciertos masivos. Sus instalaciones incluyen un carril bicicleta y aparcamientos de bicicletas para visitantes.

Jardín Botánico

Ocio y descanso para todas las edades.

Un verdadero santuario ecológico. Esta podría ser una buena definición del Jardín botánico de Rio, uno de los diez más importantes del mundo. Además de ser centro de reunión de las más raras especies de la flora de Brasil y otros países, es una excelente opción para pasar el tiempo libre para niños y adultos y una maravilla para todos aquellos que desean contemplar la Naturaleza.

Un paseo por los caminos del parque, donde animales salvajes son parte del escenario y el canto de los pájaros como el del “Curiós” y el del “Sabiás” fascinan al visitante. La exuberancia de la naturaleza con sus colores y variedad de flora deslumbran y crean imágenes que permanecerán en la memoria y en el alma. Con más de 8.200 especies en el jardín, las más destacadas son la impresionante Palmera Imperial, las amenazadas especies “Pau-brasil”, “Acara Amarelo” y “Pau Mulato”, las plantas medicinales y el Jardín Japonés. La Casa de las Orquídeas es un espectáculo por ella mismo. Son 3.000 especímenes de 600 especies de una extremada belleza. En 1996, el joyero Antonio Bernardo adoptó la colección y se hizo responsable para la preserva y manutención de la vegetación. Otras atracciones son las 1700 bromelias de variadas formaciones, las violetas, el invernadero de plantas carnívoras, la colección de cactus (considerada una de las mayores de Brasil) y la colección de plantas medicinales. Los seis lagos del parque con sus maravillosas especies de “Vitoria-Regia”, lotus, papyrus y “aguape” son una obligación para los visitantes. Entre ellos, el Lago do Frei Leandro ha sido totalmente recuperado como un proyecto paisajístico.

Las garzas, “Bem-te-vis” y mariposas que vuelan por la gran área verde son una atracción para los niños. Más cerca del suelo, ellos tienen el privilegio del contacto de la mas variadas especies de plantas y sentir sus diferentes aromas y texturas. Las grandes hojas carnosas de la “Vitoria-Regia”, por ejemplo, llaman la atención de los niños y aprenden a respetar la Naturaleza desde una edad temprana. Los más pequeños pueden jugar al aire libre y descalzos en zonas dedicadas especialmente para ellos, con un lavabo para niños, arena limpia y un restaurante con menú infantil. Mientras ellos se divierten jugando en la casita de madera, el tobogán y los columpios.Los mayores pueden comer alguna cosa en el snack-bar, después pueden ir a la librería o comer un delicioso pedazo de tarta en la cafetería. Un confortable y seguro programa para no ser olvidado.

En perfecta armonía con el parque, un rico histórico y cultural legado marca su presencia en los jardines. Edificios históricos y monumentos datados desde el siglo XVI hasta el siglo XIX cuentan un poco de la historia de la región. Pueden ser encontrados los edificios de la antigua “Fabrica de Pólvora” construida por D. João VI, la “Casa dos Pilões”, la “Casa dos Cedros”, el viejo portal de la Academia de Artes y la Mansión de la Emperatriz. En 2001, el último a ser restaurado, se convirtió la central de la Escuela Nacional de Botánica Tropical, la primera de su clase en toda Latinoamérica.

Fundado el 13 de Junio de 1808 por D. João VI, príncipe regente por aquella época, el Jardín Botánico fue creado para la aclimatación de diferentes especies traídas de las Indias Orientales. Las primeras plantas en llegar vinieron del jardín La Plampemousse de las Islas Mauricio y fueron ofrecidas a D. João por Luiz de Abreu Vieira e Silva. Entre ellas estaba la Palma Mater, una de las más antiguas Palmeras Imperiales del Jardín Botánico.

A lo largo de los dos siglos de existencia, el Jardín Botánico ha recibido nombres como el de Real Horto, Real Jardim Botânico, Jardim Botânico do Rio de Janeiro y, en 1996, se convirtió en el Instituto de Pesquisas Jardim Botânico do Rio de Janeiro y está bajo la protección del Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN) por su importancia histórica, cultural y científica y por el diseño de sus jardines. También ha sido reconocido internacionalmente como Museo Vivo en el área de botánica y definido por la UNESCO como una de las reservas de la biosfera. En todos estos años el Jardín Botánico ha sido ejemplo de continuidad en la búsqueda botánica y conservación de la colección.

El legado de Roberto Burle Marx

Uno de los más importantes artistas de jardines de los tiempos modernos, Roberto Burle Marx, deja un incalculable legado, no sólo para la ciudad y los habitantes de Rio, sino también a los que aman la Naturaleza y luchan para conservarla. Su legado, en Guaratiba, situado al sur de Rio, acoge más de 3.500 especies de plantas, muchas de ellas amenazadas de extinción. Acoge también una fabulosa colección de arte y una maravillosa biblioteca con más de 2.500 volúmenes. Ofreciendo una gran variedad de actividades culturales, este es uno de los destinos favoritos para niños y adultos, así como también para expertos de todo el mundo.

Iglesia de la Candelaria

La fachada de la Iglesia de la Candelaria se alza en el centro financiero de Rio, en el corazón de un área rica en atracciones culturales. Construida en el siglo XVIII, su planta fue diseñada con la forma de una cruz latina; construida en mármol, su fachada esculpida realza sus elaboradas puertas de bronce, con su historia completa dibujada en las paredes. Esta es una de las iglesias más bonitas de Rio de Rio de Janeiro.

Casa do Pontal

El más grande museo de arte popular de Brasil, está localizado en un tranquilo lugar en Recreio dos Bandeirantes, situado entre la playa de Prainha y la Serra do Mar. La colección de más de 5.000 piezas comprende una gran variedad de estilos, formas, materiales y medidas. Esta impresionante colección ha sido construida en 50 años por el coleccionista francés Jacques van de Beuque. También dispone de una base de datos disponible para estudiantes y visitantes para adicional información.

Palacio de Catete

Fue la sede del Gobierno Republicano de Brasil desde 1890 hasta 1960. La fachada neoclásica esta realizada en granito y mármol rosa y el marco de las puertas en mármol blanco. No menos de 18 presidentes han pasado por sus puertas, y muchos de los acontecimientos más importantes de la nación han sucedido aquí; entre ellas las decisiones para luchar en las dos guerras mundiales y el suicidio del presidente Getúlio Vargas. Transformado en un museo después de que la Capital Federal fuera transferida a Brasilia, este palacio ofrece hoy una densa agenda cultural, una librería, un bar, un restaurante y una tienda de recuerdos. Su atractivo jardín ofrece momentos de paz durante el día y es un excelente lugar para paseos nocturnos.

Museo Chácara do Céu

El industrial y coleccionista de arte Raimundo Ottoni de Castro Maya unió arte, historia y naturaleza en perfecta armonía en el Museo Chácara do Céu en Santa Teresa. Hogar de una extensa colección de libros, pinturas, cerámicas, muebles y objetos de arte. Entre las obras de arte cabe destacar trabajos de Picasso, Matisse, Salvador Dalí, Joan Miró, Marcoussis, Di Cavalcanti y Portinari, así como una extensa colección de acuarelas y dibujos de Debret.

El Cristo Redentor, el gran abrazo al mundo

Más que una postal, la estatua del Cristo ha sido elegida por la población, merecidamente, como “La maravilla de Rio”. Desde la cima de la montaña de Corcovado a 710 m. de altura, esta estatua de 38 m. de altura es la imagen de la fe y la amistad del pueblo carioca. El monumento fue inaugurado el día de Nuestra Señora de Aparecida, 12 de octubre del año 1931 por el entonces presidente Getúlio Vargas y el cardenal Don Sebastião Leme. Desde el año 2000, cuando recibió su nueva iluminación, la estatua y sus accesos han recibido un proceso de revitalización. Lo más destacado fue la inauguración el 20 de enero del 2003 del acceso mecanizado, con ascensores panorámicos y escaleras mecánicas. Actualmente ya no es necesario subir los 220 escalones hasta su imagen.

Cada uno de los tres ascensores panorámicos puede transportar 14 personas. El área de acceso es tanto para los visitantes que acceden con coche, como para los que usan el tren del Corcovado. La diversión comienza desde la torre de 31 m. que ofrece la primera vista de la ciudad. Cuatro escaleras mecánicas han sido instaladas, dos en cada sentido, completando el acceso al monumento. Las escaleras mecánicas, con medidas de seguridad tales como protecciones laterales y aluminio antideslizante en los escalones, garantizan un perfecto funcionamiento y una total seguridad. Se ofrecen mapas que señalan los puntos turísticos más importantes como la Laguna Rodrigo de Freitas; las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon así como el Estadio de Maracanã. Dichos mapas son una gran ayuda para todos aquellos visitantes no acompañados por guías.

Incluso antes de alcanzar la estatua, los visitantes pueden obtener un poco de su historia. La estación de Cosme Velho, totalmente revitalizada, se ha convertido en un confortable lugar de ocio y entretenimiento. La nueva área de embarque ha sido construida al lado de tiendas para turistas, un área VIP y un auditorio. El Espaço Cultural preserva magníficamente la rica historia del tren y del monumento.

Playa de Copacabana

El visitante de Rio queda fascinado ante la belleza de sus 80km. de playa. Con su mosaico ondulante de piedras blancas y negras sobre la Av. Atlántica, Copacabana es una de las principales razones por esta fascinación. De hecho, hay dos playas diferentes en la bahía: Leme (1km.) y Copacabana (los 3km. restantes). El foco de las actividades durante el día y la noche, son sus playas (con quioscos, carril bicicleta, aparcamientos para bicicletas, puestos de salvavidas, lavabos públicos, duchas...) y sus hoteles, bares y restaurantes al aire libre. Los fuertes militares, situados a ambos extremos de la bahía, están abiertos al público y ofrecen unas bellísimas vistas panorámicas.

Fuerte de Copacabana

Construido en 1914 para defender la Bahía de Guanabara, el Fuerte de Copacabana ofrece al visitante varias atracciones interesantes. Destacados eventos históricos son recordados en el Museo Histórico del Ejército a través de exposiciones, exhibiciones de video, maquetas y hasta un avanzado terminal multimedia, que es el más usado entre los visitantes. Todo esto con una de las mejores vistas panorámicas del litoral brasileño.

Tren del Corcovado

Es imposible imaginar una visita a Rio de Janeiro sin visitar la estatua del Cristo Redentor. Situada en la cima de la Montaña del Corcovado, el monumento es el icono más conocido de Brasil. Cada año más de 600.000 personas alcanzan la cima de la Montaña del Corcovado, gracias al centenario tren, el punto turístico más antiguo del país.

Además de quedar maravillado por las preciosas vistas a través de las ventanas del tren, el pasajero viaja en el tiempo a través de la historia de Brasil. Inaugurado en 1884 por el emperador brasileño D. Pedro II, el tren del Corcovado ha llevado a ver la estatua del Cristo Redentor a una multitud de personas, entre ellos Papas, Reyes, Princesas, Presidentes de Repúblicas, artistas y científicos. El viaje es también un paseo ecológico a través del mayor bosque urbano del mundo: el Parque Nacional de Tijuca, una extensión de bosque Atlántico que es un ejemplo de preservación de la Naturaleza y que fue replantado en el siglo XIX. El viajero que opta por este medio de transporte, ayuda a mantener el bosque y a no contaminarlo, ya que, el tren es eléctrico. Además parte del importe del pasaje va a parar al Ibama, el instituto que preserva y cuida el medio ambiente brasileño.

Playa Diabo

A Praia do Diabo (la Playa del Diablo) está localizada en el parte izquierda de la roca de Arpoador. Es una pequeña playa abierta al mar con cocoteros. Dispone de una plaza con bancos donde se puede observar la maravillosa vista tomando un agua de coco.

Ipanema

Sin duda Ipanema es uno de los puntos más conocidos de Rio de Janeiro, gracias, en parte, a Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes quienes la inmortalizaron en la famosa canción ‘La chica de Ipanema’. Durante el día sus actividades se dividen entre sus selectas boutiques y su playa, la cual concentra en sus quioscos a bañistas, visitantes, corredores, ciclistas y patinadores que aprovechan su especial luz para ejercitarse y relajarse. Este sofisticado barrio ofrece una excitante vida nocturna con una atrayente mezcla de restaurantes, bares musicales y discotecas. Gracias a estos variados estilos de vida, Ipanema refleja el verdadero espíritu Carioca, acogedor y alegre.

Playa de Joatinga

Cuanto más al oeste se va, más salvajes son las playas. Ud. tiene, en esta playa, la sensación de estar en un pequeño pueblo del interior con carreteras y caminos sucios. Vale la pena hacer una salida de un día para sacar partido de esta impar experiencia.

Lapa

Cuna de la bohemia de Rio, el barrio ofrece además una riquísima arquitectura.

Lapa, el barrio de los Arcos (nombre dado por el acueducto de la entrada), es el único en Rio que puede agregar varias tendencias musicales sin ofuscar ningún estilo ni artista. Es un lugar para letras de samba, para música Nordestina y para la modernidad de la música electrónica. Todas ellas conviven en perfecta armonía a lo largo de las calles Mem de Sá, Riachuleo y Lavradio.

Lapa ha sido la referencia de la vida nocturna en Rio desde los anos 50. Conocida como la “Montmartre carioca”, sus calles palpitan vida con sus restaurantes y cabarets, que son frecuentados por artistas, intelectuales, políticos y diplomáticos. El Ayuntamiento ha reformado varios edificios, conservando la arquitectura original de principios del siglo XX, en la medida de lo posible, que caracteriza este barrio. Para disfrutar de dicha arquitectura puede visitar Arcos da Lapa, Passeio Público, Escola Nacional de Música y la iglesia Nossa Senhora da Lapa, verdaderos iconos del Rio Antiguo.

Pero es cuando la noche cae que Lapa muestra el porqué es la atracción cultural de Rio. La Sala Cecília Meireles, considerada la mejor sala de conciertos de música de cámara de la ciudad, comparte la calle con el bar Asa Branca, donde el bohemio disfruta de la música popular. Bares como Semente y Do Ernesto muestran la versión más carioca de la Samba: el Chorinho. Todos aquellos que adoran las ruedas de Samba deben visitar Emporium 100 y Rio Scenarium, que son tiendas de antigüedades durante el día. Otros locales que no debe perder el visitante son el Carioca da Gema, Casa de Mãe Joana y Dama de Noite.

El House, Techno y otros modernos ritmos así como conciertos de las más grandes estrellas del MPB (Música Popular Brasileña), pueden ser disfrutados en la Fundiçao Progresso y a menudo debajo de uno de los arcos que son usados como escenario. Los restaurantes de la zona como Nova Capela, Manoel e Juaquim y el Bar Brasil garantizan las necesidades gastronómicas de la noche.

Estadio de Maracanã

Maracanã, símbolo internacional del fútbol, preserva la imagen de un deporte que tiene la imagen de Brasil.

Es una de las maravillas de Rio y uno de los mayores patrimonios, tanto turística como cultural, del país. En la tierra del fútbol, donde este deporte es una religión, muchos lo consideran el Templo de los Dioses. Fue construido en 1950 para el Mundial de Brasil y fue diseñado para albergar 166.369 espectadores. Actualmente después de las reformas, tiene una capacidad máxima de 78.000 espectadores.

Su verdadero nombre, Estadio del Periodista Mario Filho, es un tributo a uno de los mayores periodistas brasileños, fundador del periódico “Jornal dos Esportes”.

Maracanã fue inaugurado el 16 de Junio de 1950, con un partido entre un equipo de Rio de Janeiro y otro de São Paulo. El jugador Didi marcó el primer gol de la historia del estadio. Desde entonces ha sido el marco de los grandes triunfos del fútbol brasileño, incluyendo el titulo de Campeón Mundial de Clubes de 1963, que tuvo como testigos más de 200.000 espectadores la victoria del Santos de Pelé sobre el Milan italiano.

Pasión, emoción y ríos de adrenalina hacen temblar el estadio y deja al público al borde del delirio. Una obligada visita para turistas nacionales, internacionales, estudiantes y personas de todas las edades, el gigante se ha convertido en referencia internacional y sólo pierde popularidad frente al Cristo Redentor y al Pan de Azúcar.

Maracanã no se utiliza sólo para fútbol. Muchas producciones musicales han sido realizadas con estrellas internacionales como Frank Sinatra, Madonna, the Rolling Stones, Tina Turner, Prince y Paul McCartney. Otros eventos importantes fueron la celebración de una gran misa al aire libre en 1980 y el Encuentro de las Familias en 1997, ambos oficiados por el Papa Juan Pablo II.

En el día del 50 aniversario de Maracanã, el 16 de Junio de 2000, fue inaugurado el Hall of Fame, para honrar los 50 jugadores más destacados de ese período. Los más importantes astros del fútbol dejaron para la eternidad sus huellas. Zico, Roberto Dinamita, Luisinho Lemos, Romário, Quarentinha, Valdo, Pinga, Garrincha, Dida y Bebeto fueron premiados por ser los 10 mayores goleadores. El estadio alberga el Museu do Esporte, donde fotografías, uniformes (entre ellos sobresale la camiseta con el numero 10 de la selección brasileña que perteneció a Pelé) y trofeos son expuestos.

El complejo deportivo de Maracanã, que ocupa un área total de 304.284 m², incluye el Maracanãzinho, donde competiciones y espectáculos toman parte, el Estadio Célio de Barros y el Parque Acuático Júlio Delamare.

Marina da Glória

En el centro de la ciudad, entre el aeropuerto Santos Dumont y el Monumento a la II Guerra Mundial, en el parque Brigadeiro Eduardo Gomes, está la Marina da Glória, que obsequia al deportista y al visitante por igual. Observando desde la distancia, se tiene la impresión de admirar un cuadro, una obra maestra de la Naturaleza. Ocupa un área de 105.000 m², y dispone de un muelle flotante y un muelle principal, además de una infraestructura para turistas y barcos deportivos, restaurantes y un parking privado.

Museo de Arte Moderno

Inaugurado en 1958, el Museo de Arte Moderno (MAM) tiene una particular historia. Posee una privilegiada situación en el Parque de Flamengo, al lado de la Bahía de Guanamara, cerca del centro de la ciudad. Después de un desastroso incendio en 1978, cientos de personas de todo el mundo ayudaron tanto en la reconstrucción del edificio, como en la reposición de la colección. En la actualidad alberga más de 11.000 trabajos incluyendo pinturas, esculturas y grabados de artistas brasileños e internacionales, además de una especializada biblioteca de arte y una bien conocida videoteca.

Naturaleza asombrosa

Dios es un artista y Rio su obra maestra. La primera pincelada fue en azul: el mar. El verde salpica el lienzo y se expande por una gran área: el bosque. Después llegan las montañas con el agua cayendo sobre ellas: las cascadas. En este maravilloso escenario, personajes eran necesarios; fue entonces cuando creó los cariocas con su legendario buen humor. Incluso el asfalto no cambió la naturaleza. Rio posee el único bosque urbano del mundo. De su área total, el 18% es puro verde. Los cariocas tienen el gran privilegio de ver el amanecer sobre el mar de casa para el trabajo. Cuando llega el fin de semana, puede elegir entre 83 km. de playas y numerosas cascadas para visitar y disfrutar. O pasear por la laguna Rodrigo Freitas, practicar ala delta, escalada o navegar. Todo esto sin ir muy lejos de casa. Por todo esto Rio es incomparable. Naturaleza, el mayor espectáculo del mundo.

Playa Pepê

La playa Pepê está situada en el comienzo de la playa de Barra Tijuca y es un punto de encuentro de jóvenes. La playa de Barra de Tijuca tiene unas grandes olas que atraen los surfistas. Pepê es el mote de un personaje muy querido por el pueblo carioca, un campeón de ala delta que tiene una caseta de venta de bocadillos naturales en la playa de su nombre. Los bocadillos de paté inventados por él, originaron una nueva moda en la gastronomía de Rio.

Laguna Rodrigo Freitas

Rodeada por los mejores barrios de Rio (Lagoa, Ipanema, Leblon, Gávea y Jardim Botânico), de montañas y dominada por el Cristo Redentor, la laguna es un impresionante lugar desde donde contemplar la puesta de sol reflejándose en sus serenas aguas. Es un punto de encuentro donde, visitantes y turistas, disfrutan. Unida al mar por el canal del Jardim de Alah, que divide Leblon e Ipanema, está rodeada de parques, pistas de deportes, pistas de skate, un helipuerto, carriles para correr y practicar ciclismo y un área con restaurantes al aire libre que sirven una gran variedad de platos de diferentes cocinas, desde alemana hasta japonesa, con música en directo que comienza al anochecer. Los domingos y festivos los botes a remo muestran al visitante la mejor vista que una tarjeta postal puede ofrecer.

Santa Teresa

El barrio de Santa Teresa comenzó junto al convento del Morro do Desterro, Rio de Janeiro, en el siglo XVIII. Emplazado en el lateral de una colina en el centro de la ciudad, parece haberse detenido el tiempo y parece haber conservado el carácter del Rio Antiguo y un poco de su historia en cada rincón.

Escritores y artistas han sido siempre seducidos por este barrio, llamados por su vida interna y sus tesoros culturales y arquitectónicos disfrutados por los cinco sentidos. Un símbolo de la contracultura y de arte que son mostrados en sus numerosos estudios y talleres. Cualquier expresión artística es bien recibida en “Santa”, como sus admiradores prefieren llamar al barrio. Cada piedra de
Santa Teresa es una parte de la historia de Rio, aunque el visitante parece estar visitando otro lugar con sus propias características.

Por las estrechas calles circula su tranvía, el último a ser encontrado en todo Brasil, que hacen de Santa Teresa un lugar aun más peculiar. Los encantadores vehículos, construidos en el siglo XIX, eran originalmente movidos por tracción animal hasta la posterior llegada de la electricidad. Supervivientes de tiempos románticos, están protegidos como patrimonio histórico y transportan al visitante en un viaje al pasado.

El tranvía comienza en el centro de la ciudad, cruza los Arcos de Lapa y sigue serpenteando a través de las laderas de Santa Teresa. Acaba en la estación de Largo de Carioca, muy cerca de las oficinas centrales de Petrobras en la calle Lélio Gama.

El precio del billete es de menos de un real y da derecho a un viaje en el tranvía amarillo. Dos líneas van a Santa Teresa, Paula Matos y Dois Irmãos, con un intervalo de 15 minutos entre las salidas. También se ofrecen dos excursiones guiadas los sábados: Passeio Histórico, partiendo a las 10h. de la mañana, siguiendo un itinerario cultural con aproximadamente 1h. de duración; y el Ecológico, saliendo al mediodía en una visita de 2h. de duración la cual incluye una pista a través del bosque.

Los conductores de los tranvías son conocedores de pintorescas e intrigantes historias que adoran explicar. El barrio se compone de centros culturales, antiguas propiedades rurales, castillos, plazas, restaurantes, estudios y tiendas de artesanía. Además de maravillosas vistas, se puede contemplar la estatua del Cristo Redentor bendiciendo la ciudad. Los tranvías siempre paran por unos instantes en el Museu do Bonde (Museo del tranvía) con toda clase de información sobre estos vehículos y algunas réplicas antiguas, verdaderas reliquias, conservadas a través del tiempo.

Explorando la Santa Teresa Romántica

Convento e Iglesia de Santa Teresa

El barrio fue llamado así, debido al convento y la iglesia de Santa Teresa. El convento alberga la Ordem das Carmelitas Descalças, quienes viven casi aisladas con una vida muy simple, humilde y discreta. Muchos de los pobladores del barrio nunca han visto una de sus monjas por la calle.

Largo de Curvelo

El tranvía llega hasta la calle Almirante Alexandrino, la más antigua del barrio. Alli se encuentra la Casa Navio inspirada en el casco de un velero, pura osadia arquitectonica. Y desde esa calle se puede divisar el sorprendente Castelo de Valentim, una fortificacion de estilo neo-romantico. Fue construido a finales del siglo XIX como residencia del comendador Antonio Valentim y fue diseñado por su hijo. Actualmente es un edificio de apartamentos. Proximo de alli, se encuentra un mirador que ofrece una bonita vista de la Bahia de Guanabara.

Largo dos Guimarães y Largo das Neves

El tranvía se dirige al corazón del barrio. Todo lo que Ud. debe hacer ahora es impregnarse del bohemio estilo de vida de Santa Teresa. En la plaza de Guimarães se encuentran una gran cantidad de bares y restaurantes que sirven cerveza helada y canapés. Entre ellos, Bar do Mineiro, Bar do Arnaudo (cocina nordestina), Sobrenatural (marisco y pescados) y Adega da Pimenta (cocina alemana). La llegada de la noche nos trae gran cantidad de artistas, intelectuales, famosos así como música popular brasileña.

Las vías del tranvía nos conducen a Largo das Neves, con sus encantadoras casas datadas sobre 1850 y la iglesia de Nossa Senhora das Neves, construida el año 1860, así como una serie de bares muy populares. Esta es la parada final del tranvía. Le recomendamos probar el caldo verde (sopa tradicional portuguesa) en el Bar do Goyabeira, los bocadillos del Café das Neves o el pastel de gambas Santa Saideira.

Parque das Ruínas

Situado en la cima de una colina, con una vista completa de la ciudad, desde el aeropuerto de Santos Dumont hasta Urca, el parque se ha convertido en un magnífico mirador. Actualmente abierta al público, esto es lo que queda del Palacete Murtinho Nobre, antiguamente fue la casa de Laurinda Santos Lobo. La casa fue uno de los mayores puntos de encuentro de la vida cultural de Rio hasta la muerte de la propietaria en 1946. El Ayuntamiento ha recreado el ambiente cultural vivido allí una vez. El parque aloja una sala para exhibiciones, un auditorio y una cafetería para el confort de visitantes, espectáculos de música y lecturas de textos. Fuera son representados espectáculos populares y los fines de semana tiene una programación infantil.

Centro Cultural Laurinda Santos Lobo

En una elegante casa del barrio, un centro cultural en honor de Laurinda Santos Lobo, se inauguró en 1979. Laurinda fue una importante mujer que, a principios del siglo XX, comandaba la vida intelectual en Rio, organizando soirees y haciendo de Santa Teresa un agradable barrio. La colección fotográfica muestra Laurinda en acción y transporta al visitante a aquellos días. El centro aloja, además, una sala de vídeo y espacios para exposiciones.

Casa Museo de Benjamin Constant

El tranvía pasa por la que fue la espléndida propiedad rural de Benjamin Constant de Magalhães, líder del movimiento Republicano. La residencia, totalmente renovada, ha sido convertida en museo con muebles, libros, objetos, fotografías y obras de arte. Los árboles alrededor del museo hacen que esta sea un área ideal de descanso. El museo no aloja el Instituto Benjamin Constant, que está situado en Urca. Benjamin Constant fundó y, por muchos años, dirigió el Instituto Infantil de Ciegos, y es por ello, que este lleva su nombre.

Museu Chácara do Céu

Raimundo Castro Maya fue un empresario de éxito que se dedicó a la vida cultural de la ciudad como coleccionista y mecenas. La propiedad, que Castro Maya heredó en 1936, es una de los atractivos del barrio. El edificio, diseñado en 1957 por el arquitecto modernista Wladimir Alves de Souza, es actualmente el Museu Chácara do Céu, donde el visitante encontrará una importante colección de arte moderno con trabajos de Picasso, Matisse, Salvador Dalí, Joan Miró, Marcoussis, Di Cavalcanti y Portinari. El Brasil del siglo XIX es mostrado a través de la visión de los viajantes Debret y Taunay en pinturas, acuarelas y grabados.

Pan de Azúcar

Un viaje en el teleférico que muestra paisajes únicos

El teleférico del Pan de Azúcar fue diseñado por el ingeniero Augusto Ferreira Ramos y fue inaugurado el 27 de Octubre de 1912. Fue el primer teleférico instalado en Brasil y el tercero en el mundo. Desde su inauguración ha transportado más de 31 millones de turistas. En Diciembre, Enero, Febrero y Julio (alta temporada) la media diaria es de 3.000 personas.

En todos los años que el teleférico lleva funcionando, ha recibido turistas de todas las nacionalidades, incluyendo artistas e importantes personalidades internacionales como: Albert Einstein en 1925; los presidentes John F. Kennedy de Estados Unidos, José Sarney de Brasil y Leech Walesa de Polonia; los cantantes Roberto Carlos y Sting; los jugadores de fútbol Ronaldinho y Romário; y los actores Roger Moore, Robert de Niro, Nina Lollobrigida, Brooke Shields y Sonia Braga entre muchos otros.

Seguridad

Considerado uno de los más seguros del mundo por agencias internacionales de pasajeros de teleféricos, nunca ha tenido accidentes mortales. Las líneas actuales disponen de dispositivos de seguridad con alarma en todos los puntos.

Cada mañana, antes de la llegada de los turistas, el teleférico realiza un viaje de prueba. El itinerario es programado por un moderno equipo electrónico que chequea 47 dispositivos de seguridad.

Las instalaciones incluyen tres estaciones: Praia Vermelha, Morro da Urca y Pão de Açucar que están unidas por cuatro teleféricos (dos de ellos entre Praia Vermelha y Morro da Urca y dos más entre Morro da Urca y Pão de Açucar). La Montaña de Urca (Morro da Urca) tiene una altura de 220 m. y el Pão de Açucar 396m.

Vegetación Inusual

El Pan de Azúcar esta rodeado por vegetación característicamente tropical con vestigios de bosque Atlántico y contiene especies que han desaparecido de otras áreas del litoral brasileño. También crecen raras especies vegetales como la orquídea “Laelia Lobata” que sólo puede ser encontrada en dos lugares del planeta: en el Pan de Azúcar y en Pedra da Gávea, ambos en Rio de Janeiro. También es la montaña brasileña con mas vías de escalada (hasta 1997 eran 38) y es escalada diariamente por cientos de escaladores, montanistas y ecologistas.

Polo Cultural

Además de ser un punto de interés turístico y ecológico, las instalaciones también poseen equipamentos culturales. Desde los años 70 alberga el anfiteatro de la Concha Verde que ha lanzado a grandes talentos de la música brasileña con una audiencia superior a 50.000 personas anuales. Entre 1977 y 1987 también se celebraron bailes de Carnaval como el “Baile de Carnaval del Pan de Azúcar”. En la actualidad el anfiteatro es usado en exposiciones de arte, congresos empresariales, lanzamientos de productos, cenas y fiestas.

Un Reto a la Ingeniería

La historia del teleférico está directamente asociada a la de la ciudad. Su creador, Augusto Ferreira Ramos, imaginó un camino aéreo al Pan de Azúcar en 1908, cuando tomo parte de la exhibición para celebrar el centenario de la abertura de los puertos brasileños a las naciones amigas.

La Companhia Caminho Aereo Pao de Açúcar fue fundada con un capital de 360 “Contos de Reis” y en 1910 se inició la construcción del primer teleférico brasileño. “Brasileños y Portugueses trabajaron en él con materiales y equipamentos alemanes que fueron transportados a la cima de las montañas por cientos de trabajadores en la que ha sido una peligrosa y desafiante operación de ingeniería” dijo Maria Ercília Leite de Castro, directora general de la empresa.

El primer tramo con 575 m. de longitud, entre Praia Vermelha y el Morro da Urca, fue inaugurado el 27 de Octubre de 1912. El 18 de Enero del siguiente año fue inaugurado el tramo restante entre Morro da Urca y Pão de Açucar.

En Mayo de 1969, bajo la administración del ingeniero Cristóvão Leite de Castro, la Companhia Caminho Aereo Pao de Açúcar firmó un contrato con el gobernador del Estado de Guanabara con el cual se duplicarían las líneas del teleférico. La compañía decidió instalar un moderno servicio de teleférico con 4 cabinas, pudiendo transportar cada una de ellas hasta 75 pasajeros. Los trabajos, calculados en 2 millones de dólares, tardaron más de dos años a ser completados. Se tuvieron que extraer tres inmensos bloques de piedra de la cima del Pan de Azúcar. El 29 de Octubre de 1972 comenzó a operar el actual teleférico.

Cambio de Cables

Para la Companhia Caminho Aereo Pao de Açúcar, las celebraciones del 70 aniversario de servicio del teleférico comenzaron el 14 de Junio de 2002, con la reabertura de las instalaciones cerradas durante 75 días por causa de la total renovación de los cables de la línea. La compañía invirtió 852.000 dólares en la operación.

También hubo cambios para mejorar la calidad del servicio. Se instalaron nuevos cristales y un piso antideslizante en las cabinas y una mejor iluminación, nuevo mobiliario y ajardinamiento en las estaciones. Las tiendas también fueron remodeladas. Un ejemplo es el restaurante Estaçao Gourmet, cuya cocina esta bajo responsabilidad de la chef Claudia Vasconcellos. Los clientes son invitados a disfrutar de una de las más bellas vistas de Rio mientras degustan una Caipirinha helada (bebida típica realizada con un aguardiente brasileño llamado cachaça) o una copa de vino acompañando bocadillos y delicatessens. Los Sábados se sirve una deliciosa feijoada, un cocido típico con alubias negras y carnes.

Bosque de Tijuca

Hogar de cientos de especies vegetales y animales encontradas únicamente en bosques húmedos del Atlántico, el bosque de Tijuca es el mayor bosque urbano del mundo con más de 3.200 hectáreas. Su atractivo histórico y sus encantadores rincones bien merecen una visita. A pocos kilómetros del centro financiero de Rio, la Zona Norte y los barrios marítimos, sus atractivos incluyen la Cascatinha, la Capilla de Mayrink, el Puesto de Vigilancia Excelsior, la Gruta de Paulo y Virginia, el Lago Encantado entre los muchos puntos de interés para realizar salidas familiares.

Historia del Bosque de Tijuca

El bosque de Tijuca fue reforestado a mediados del siglo XIX después de años de intensa deforestación, debido en su mayoría a las plantaciones de café hasta entonces existentes. Dicha reforestación fue pionera en Latinoamérica.

El Mayor Gomes Archer fue nombrado por el Emperador D. Pedro II en 1861 como primer administrador forestal y comenzó trabajando con 6 esclavos y posteriormente con 22 trabajadores, plantando en 13 años 100.000 de árboles. La reforestación fue realizada, en su mayoría, con especies autóctonas.

El segundo administrador, el Barón Gastão D’Escragnole, continuó el trabajo desde 1874 hasta 1888. Además de plantar 30.000 árboles, transformó el bosque en un área verde construyendo un parque público con especies exóticas, puentes, fuentes y lagos con la orientación y ayuda del proyectista de jardines francés Augusto Glaziou.

Todavía en el siglo XIX, el pintor Nicolas Antoine Taunay, morador y propietario de una granja en el bosque, retrató su belleza natural y actualmente es una memoria de la ciudad de Rio de Janeiro. El pintor recibía a sus amigos y a miembros de la corte imperial, mostrándoles los atractivos del bosque.

Ya en el siglo XX, Raimundo Ottoni de Castro Maya administró el bosque desde el año 1943 hasta 1946. Él revivió el parque, ya que fue olvidado y abandonado durante los primeros años de la República. Asociado con el arquitecto Wladimir Alves de Souza y con el proyectista de jardines Roberto Burle Marx, Castro Maya recuperó el bosque recibiendo, simbólicamente, un cruzeiro por el trabajo.

Durante las obras de reconstrucción del parque realizó obras de arte, construcciones y nichos. Varios servicios fueron instalados en el parque, entre ellos unos baños públicos. Dos restaurantes fueron inaugurados; los Esquilos y Floresta, usando, en uno de ellos, las premisas utilizadas en granjas de café. En la antigua casa del Barón Bom Retiro se inauguró la Sociedad Equestre Brasileña.

Muchos granjeros, como el Conde Gestas, el Barón de Mesquita, el Consejero Mayrink, el Vizconde de Asseca (además de los ya mencionados anteriormente), los profesionales Job de Alcântara y Luiz Fernandes, los esclavos Eleuthério, Pai Ricardo y Pai Antonio y visitantes ilustres, dan nombre a colinas, carreteras, caminos, cuevas, cascadas, etc.

El bosque se convirtió en un lugar privilegiado donde naturaleza y cultura se entrelazan, viven en armonía y se complementan la una a la otra.